NUESTRA HISTORIA
Hay viajes que uno recuerda por los lugares que visitó. Otros, por los sabores que se quedaron con uno.
MHiZ nació de uno de esos viajes.
En Florencia descubrí que había dos pequeños rituales italianos a los que simplemente no podía resistirme: detenerme por un gelato y, unas horas después, sentarme a disfrutar un Aperol o terminar la noche con un Limoncello.
Uno era cremoso, fresco, casi irresistible. El otro tenía carácter, conversación y ese placer adulto de saber que el día todavía podía prolongarse un poco más.
Hasta que apareció una pregunta inevitable:
¿Por qué el postre tenía que terminar donde comenzaba la copa?
De esa pregunta nació MHiZ: de imaginar qué sucedería si la indulgencia de un gran gelato y la personalidad de un buen vino, licor o destilado pudieran encontrarse en una misma experiencia.
No para que uno dominara al otro.
Sino para encontrar el equilibrio exacto entre sabor, textura, aroma y espíritu.
Florencia puso la idea.
México le dio carácter.
TODO COMENZÓ EN FLORENCIA…
Dulcis - Amarum – Cocó - Aroma – Virens – Oryza – Viridis – Floris – Ignis – Aurea
Detrás de cada sabor hay intención, equilibrio, un poco de irreverencia y mucha diversión.
Trabajamos con bases cuidadosamente formuladas, donde la cremosidad, la temperatura y la estructura no solo importan… se sienten.
Jugamos con sabores que te recuerdan algo, pero que no sabes exactamente qué… algo entre la infancia y una versión mucho más interesante de ti.
El alcohol está ahí, pero no para robarse el protagonismo, está para acompañar, para elevar, para hacer todo un poco más divertido.
Porque al final, no se trata de comer un helado, se trata de vivir ese momento de una forma distinta.
Sin prisa, sin reglas, sin pretextos.